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Por Brenda Zaniuk |
Cada vez más personas tiene temor de quedarse sin empleo
Son muchos los factores estresantes a la hora de insertarse y convivir en un mundo laboral cada vez más competitivo y riesgoso. Pero todo el estrés que el empleo puede generar, en relación, es menor al que se provoca por la pérdida del mismo.
La crisis financiera mundial, sólo acentúa esta situación ya que se teme mucho por los apremios económicos y el futuro incierto, por lo general estas son las principales preocupaciones.
Como consecuencia directa de esta crisis, también se sabe que junto con la pérdida del empleo, llegan las pocas posibilidades de conseguir uno nuevo, ya que la oferta se ha reducido considerablemente, por lo que la competencia está muy marcada.
El límite en las oportunidades es lo que más asusta, y con eso aparecen la angustia y la desesperación, sobre todo cuando no se tienen ahorros o no se pudo prever de forma anticipada esta crisis.
Se trata de una situación por demás frustrante, ya que es un disparador para otra serie de cuestiones; perder el trabajo, sobre todo en tiempos de apremios económicos y futuro incierto, se encuentra entre las situaciones que generan mayor estrés.
Esto se desprende de un estudio publicado por el periódico USA Today, que se propuso, desde que comenzó las crisis, realizar consultas psicológicas referidas a temas laborales o económicos, los cuales aumentaron en un 40 por ciento.
La incertidumbre es lo que más genera esta angustia desmedida, ya que ante la situación de perder el empleo, conjuntamente se pierden muchas cosas. Lo más notorio de este caso, es la carencia de la capacidad financiera para mantener un determinado estilo de vida al cual se estaba habituado. Por otro lado, también implica la obligación de tener que dejar un puesto después de muchos años en términos de identidad. Se trata de un desprendimiento para el cual no siempre se está preparado.
Inmediatamente después del despido del trabajador, comienza a cuestionarse. Como resultado de estos cuestionamientos, pueden surgir también otras contingencias como la necesidad de aislarse del núcleo íntimo de amigos, por ejemplo, debido a que la persona siente vergüenza de la situación que le ha tocado vivir.
La gente sabe que perder un trabajo le generará cierto estrés pero en general no existe una concientización sobre el impacto real que esto tiene en el día a día, es decir en la rutina que, desde ese momento, será una completamente distinta.
Si se quiere encontrar un aspecto positivo, puede ser viendo que durante esta situación crítica - mundial y personal- en este contexto la sensación de no ser el único, no sentirse estigmatizado por esta dedición que ha tomado la empresa. Particularmente, en el caso de los Estados Unidos las cifras presentadas recientemente por el Departamento de Trabajo, durante el mes de enero perdieron sus puestos casi 600 mil personas.
Es por que a lo largo del último año aproximadamente el 50 por ciento de los estadounidenses manifestaron sentirse extremadamente estresados como consecuencia de la incertidumbre laboral y los posibles despidos.
Sin embargo Estados Unidos no es el único país golpeado por la crisis pues además de Sudamérica que siempre suele perjudicarse debido a estas situaciones globales, las economías fuertes como por ejemplo la francesa también han sufrido importantes retracciones.
Se están viendo muchos casos relacionados con el estrés no sólo en gente que ya se quedó o se está quedando sin empleo; sino también en hombres y mujeres que aún permaneciendo en sus puestos sienten una profunda angustia como consecuencia de la incertidumbre y el miedo que genera atravesar todo el tiempo situaciones críticas, y estar inmersos en empresas en las cuales no se emiten pautas concretas o reina el desconcierto y la expectativa por ver qué va a pasar en el futuro.
Es común que se observen consecuentemente dos patologías muy comunes; por un lado, la negativa o más angustiante, que es aquella identificada como 'sensación de no escape' por la cual se despierta una sensación terrible de 'encierro', de no poder hacer nada para modificar esta realidad.
Por otro lado, se tiene la sensación de haber pasado por esto antes, por lo que hay una especie de 'cintura' que hace que muchos empresarios conserven la calma y capitalicen experiencias anteriores.